Qué le pediría Wendy Rhoades a alguien que busca libertad emocional
Wendy Rhoades es un personaje de ficción, pero su oficio existe. Cuatro herramientas reales, con estudios detrás, para quien busca libertad emocional.
Si nunca viste Billions, no pasa nada: primero te cuento quién es Wendy Rhoades y por qué puede servirnos como punto de partida.
Quién es Wendy Rhoades
Billions es una serie estadounidense de Showtime que se emitió entre 2016 y 2023, con siete temporadas. Cuenta el enfrentamiento entre dos hombres poderosos de Nueva York: Bobby Axelrod, un gestor de fondos de inversión que acumula una enorme fortuna con métodos agresivos y, muchas veces, ilegales; y Chuck Rhoades, el fiscal federal que lo investiga.
En el medio de ese conflicto está Wendy Rhoades, interpretada por la actriz Maggie Siff. Wendy es psiquiatra y trabaja como coach de rendimiento en la empresa de Axelrod: su tarea es ayudar a los operadores financieros a rendir bajo mucha presión, trabajando la parte emocional y mental de sus decisiones. Y hay un detalle que vuelve todo más tenso: al comienzo de la serie está casada con el fiscal que persigue a su jefe.
Un coach de rendimiento es, dicho simple, alguien que ayuda a una persona a dar lo mejor de sí cuando lo que está en juego es mucho, y que lo hace entendiendo qué le pasa por dentro antes de decidir. Por eso el personaje nos sirve: su oficio tiene que ver con lo que buscamos en esta nota, que es que las emociones no decidan por vos sin que te des cuenta.
Ficción y realidad
Wendy es un personaje de ficción, y las escenas de la serie están dramatizadas. Pero el oficio no es inventado: existen psicólogos y psiquiatras que trabajan con operadores financieros para manejar el estrés y mejorar sus decisiones, como contó la revista Fortune.
Una aclaración antes de seguir: esta nota no reproduce técnicas de la serie. Lo que sigue son cuatro herramientas reales de la psicología, con estudios detrás, que una persona con ese perfil podría proponerle a alguien que quiere más libertad emocional. La selección y el orden son una propuesta para pensar, no un método oficial de nadie.
1. Ponerle nombre a lo que sentís
Antes de cambiar una emoción, hay que saber cuál es. «Estoy mal» es una nube. «Estoy ansioso porque mañana tengo una conversación difícil» es una emoción con causa.
Esto tiene respaldo: en un experimento de 2007, Matthew Lieberman y su equipo mostraron imágenes emocionales a voluntarios mientras medían su actividad cerebral. Cuando las personas nombraban la emoción de la imagen, la respuesta de la amígdala, una zona asociada a la reacción emocional, disminuía, y aumentaba la actividad en una parte de la corteza prefrontal. Fue un experimento de laboratorio con imágenes, así que no promete que funcione igual en tu vida. Pero es un gesto mínimo para probar.
Cómo hacerlo: completá por escrito «siento ____ porque ____». Evitá las palabras vagas («mal», «raro») y buscá una más precisa: nervioso, decepcionado, celoso, agotado.
2. Separar el hecho de la historia
Es lo que vimos en la nota No son las cosas: es lo que decidimos que significan. Escribí qué pasó, como lo habría grabado una cámara, y aparte qué significado le diste. Después buscá dos lecturas posibles que respeten los mismos hechos.
En psicología se llama reinterpretación, y una revisión de 2002 de James Gross la describe como una estrategia con mejor perfil que la supresión: disminuye lo que se siente y lo que se expresa, sin perjudicar la memoria.
3. Mover el cuerpo antes de esperar el ánimo
Esperar a «sentirte con ganas» para actuar suele alargar el estancamiento. Muchas veces es al revés: una acción chica, como salir a caminar diez minutos, cambia cómo te sentís después. Lo hablamos en la nota Nadie cambia esperando tener ganas.
Hay una versión clínica de esta idea, llamada activación conductual, que es un tratamiento que se hace con un profesional. En un ensayo clínico de 2006, con 241 adultos con depresión mayor, los investigadores compararon la activación conductual con terapia cognitiva y con medicación. Entre las personas más gravemente deprimidas, la activación conductual dio resultados comparables a la medicación, y ambas superaron a la terapia cognitiva. No lo cito para que lo uses como autotratamiento: si tu tristeza o tu falta de energía duran semanas y afectan tu vida, la ayuda de un profesional es lo indicado.
Cómo hacerlo en un día común: elegí una acción de diez minutos que no dependa de tu ánimo (caminar, ordenar un cajón, bañarte, llamar a alguien) y hacela en un horario fijo.
4. Decidir quién tiene voto
No todas las opiniones pesan igual. Elegí tres o cinco personas cuya mirada sobre vos realmente te importa, por la relación que tienen con vos y porque te conocen, y escribí por qué. El resto de las opiniones pueden ser información interesante, pero no votan sobre quién sos. Es la idea de la nota Lo que dicen de vos no define quién sos.
Esto no se trata de aislarte: la teoría de la autodeterminación insiste en que los vínculos son una necesidad básica. Se trata de elegir cuáles te sostienen.
Lo que ninguna herramienta reemplaza
Estas cuatro cosas ayudan a manejar el día a día. No reemplazan una terapia, y menos si hay un dolor muy fuerte, una pérdida reciente, ansiedad que te desborda o pensamientos de hacerte daño. En esos casos, consultá cuanto antes con un profesional de la salud mental, o con los servicios de emergencia de tu país si es urgente.
Para esta semana
Probá una sola herramienta por día durante cuatro días, en el orden de esta nota. Anotá, en una línea por día, qué hiciste y si algo cambió. Al final de la semana vas a saber cuál te sirve más a vos, que es lo único que importa.
Fuentes: Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H. y Way, B. M. (2007). «Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli». Psychological Science, 18(5), 421–428 (DOI). Gross, J. J. (2002). «Emotion regulation: Affective, cognitive, and social consequences». Psychophysiology, 39(3), 281–291. Dimidjian, S. et al. (2006). «Randomized trial of behavioral activation, cognitive therapy, and antidepressant medication in the acute treatment of adults with major depression». Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(4), 658–670. Sobre el oficio de coach de rendimiento: Fortune, 2016.